Se desconocen las causas exactas de esta enfermedad, si bien se conocen una serie de mecanismos y factores que intervienen en el desarrollo de la enfermedad. Parece que existe un desequilibrio entre las células del cartílago articular (los condrocitos), en el sentido, de que se destruyen de forma más rápida que se producen lo cual provocan la desaparición del cartílago.
En este proceso están implicados factores genéticos, ambientales, metabólicos y traumáticos.
En este proceso están implicados factores genéticos, ambientales, metabólicos y traumáticos.
Una serie de factores de riesgo predisponen a su aparición: modificables y no modificables. Los modificables son aquellos que podemos evitar y sobre los que podemos actuar para cambiarlos. Es sobre éstos donde recaen las medidas de prevención.
No modificables
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Modificables
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Para ayudar en la prevención y en la progresión de la enfermedad es importante:
.- Control de peso.
.- Prevención de lesiones y traumatismos.
.- Ejercicio.
.- Prevención de lesiones y traumatismos.
.- Ejercicio.
El ejercicio físico puede ayudar a reducir el dolor y la rigidez articular. La práctica de actividad física de ligera a moderada es muy beneficiosa, si bien, mucha gente no la realiza por el dolor que pueda provocarles. Los ejercicios más recomendables son la natación, la bicicleta y el ejercicio en el agua.
El exceso de peso provoca una sobrecarga sobre las articulaciones particularmente en las rodillas y caderas que puede alternar la estructura de las mismas e incrementar el riesgo de artrosis. Mantener el peso correcto es una de las medidas más simples y saludables en la prevención de la salud.
Evitar los traumatismos. Determinados trabajos han evidenciado que los traumatismos repetidos a causa del deporte o de una actividad laboral determinada aumentan el riesgo de dañar el cartílago. Se aconsejan medidas higiénico- posturales para evitarlo.
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